Veo caer una a una las hojas del calendario, formando un montoncito a mis pies. En realidad, siento como si las llevara cargadas a la espalda, y pesan kilos, muchos kilos, y yo me hago pequeña, ahogada por el paso del tiempo, nadando entre acontecimientos que me agotan, y vacia. Tanto quise tirar, tanto quise aparentar que estaba bien, que no me queda nada.
Pero la vida no da respiro.
Tengo una hermana. En el sentido literal de la palabra. TENGO UNA HERMANA. Solo una. Pero juntas hemos atravesado los paramos desiertos de una niñez arida y triste, ella conmigo, yo con ella, yo la mayor (siempre tienes que cuidar de tu hermana)… juntas hemos afrontado el abandono, la soledad, un embarazo, un bebe con el que no sabiamos ni que hacer, ella estaba a mi lado en las noches oscuras que regaba con mis lagrimas, aquellas en las que las angustia cerraba mi garganta y no podia mirar mas allá de mis pies…
Juntas hemos caminado por la vida, luchando por sacar adelante dos familias sin referencias, luchando por los hijos, siempre por ellos, marcadas por nuestro propio abandono, queriendo darles a ellos el calor que no tuvimos, el amor que nos faltó, la dedicación que añoramos…
Pero su matrimonio se rompió en mil pedazos, clavando trocitos de cristal a todo aquel que se encontraba cerca. Entró de lleno en esa parte de la vida en la que no hay escudo para el dolor, aunque quieras proteger a los tuyos, el odio generado es tan fuerte que arrasa con lo que encuentra por delante.
Y no tiene mas apoyo que el mío. Sus hijos, manipulados, divididos, utilizados por su padre, vuelven la espalda o siente roto el corazón ante decisiones que no les corresponden.
Meses de luchas, de pulsos interminables, de observar con asombro como puede una persona querer hacer daño sin importar los medios ni a quien se utilice. La peor parte del ser humano.
¿Cómo mantener una postura equilibrada cuando ves como dañan a alguien a quien quieres? Es difícil, y requiere una fuerza interior que yo no tengo en estos momentos, pero que me veo obligada a aparentar.
Y me agota. Las pocas gotas de energía que me quedaban se han diluido en este mar embravecido en que se ha convertido la vida, por una u otra causa. Siempre hay una marea que me quiere arrastrar, cuando aun no he recuperado el aliento de la anterior.
Y yo solo deseo dejarme llevar.
Que las olas me acaricien, no me azoten, me acojan en sus brazos y me transporten, flotando, bajo el cielo azul, a un lugar donde no se hable, donde no se llore, ni se sufra, donde no existan las medicinas ni la enfermedad, la maldad no llegue, donde estar sola, sin telefono, solo el cielo, el agua, y yo….
Sola, no tener que aparentar, no tener que sonreir cuando no puedo, animar cuando no queda nada dentro de mi que invite a la alegria, empujar, empujar, adelante, cuando solo quiero quedarme parada, anclada en mi orilla, o en alta mar, lejos, lejos, sola, donde llorar sin que nadie se de cuenta, donde pasar dias sin articular una palabra, solo escuchando los sonidos del silencio…donde nadie me exija que sea lo que no soy, que haga lo que no puedo, que apoye cuando no me tengo, … abandonar, no luchar, que tentación mas fuerte, que laxitud mas honda, desvanecer los deseos y las angustias en la nada….
Creo que aquí está la explicación de mi ausencia durante casi un mes, toda yo soy una ausencia de mi misma, solo tengo dentro un agujero negro que amenaza con tragar todo lo que le llega…. Y tengo que seguir, tengo que tirar, tirar de mi hijo, de mi hermana, de mi hija, de la pequeña, mordiendose las uñas en estados unidos, intentando descargar lo que lleva dentro encima de una cinta en el gimnasio.
Pelotas en el aire, que no se mantener en vuelo, y temo que se desmoronen sobre mi cabeza en cualquier momento. Y yo, me desmoronaré con ellas.